Uvas, vinos y residuos arqueológicos
El análisis químico en residuos de alimentos es un tema apasionante que permite certificar información sobre su origen, tipos, elaboraciones, etc. De esta manera es posible complementar la información obtenida por arqueólogos e historiadores.
Nuestros estudios
En el residuo de un vaso de cerámica del Neolítico, encontrado en la Cova d’En Pardo (Planes, Alicante) se identificó la presencia de beta-cedreno. Este compuesto es un sesquiterpeno que se encuentra en plantas (corteza de cedro, enebro, etc.), entre ellas las hierbas o el forraje que consumen vacas y ovejas y cuyos componentes se transfieren a la leche de estos animales.
En el campo arqueoenológico hemos llevado a cabo una investigación en residuos de ánforas de vino del Imperio egipcio y romano y de las formas de elaboración en las antiguas civilizaciones, proyecto financiado por el grupo Codorniu y Fundación para la Cultura del Vino. La investigación en ánforas del Antiguo Egipto se ha realizado en muestras del Museo Británico de Londres y el Museo Egipcio de El Cairo. Se ha confirmado, en los residuos de vino, la presencia de ácido tartárico y ácido siríngico. El primero es un compuesto característico de la uva y sus derivados, como el mosto; mientras que el ácido siríngico es el producto resultante de la hidrólisis de la malvidina, un pigmento rojo-violeta característico del vino tinto.
Posteriormente hemos tenido la oportunidad de analizar los compuestos polifenólicos de un vino del siglo XVIII, encontrado en las costas de Bélgica.
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